Un retiro en efectivo en ventanilla tarda en promedio 3.1 días más en acreditarse que una transferencia SPEI solicitada a la misma hora, según un análisis de 1,840 solicitudes de retiro registradas entre enero y marzo de 2026 en seis operadores con licencia de la Secretaría de Gobernación. La diferencia no está en el procesamiento interno del casino, que en ambos casos promedia 4.2 horas, sino en la red de pagos que se usa después.
El cuello de botella no es el casino
El estudio —realizado por el comparador local ApuestaClara con datos cedidos por los propios operadores— midió el tiempo entre la aprobación del retiro y la disponibilidad efectiva del dinero para el usuario. En SPEI, la mediana fue de 6.8 horas. En efectivo, de 81.4 horas, es decir, casi tres días y medio.
La razón es estructural. Un SPEI se liquida en el Banco de México en segundos, pero el operador suele retener la orden entre 2 y 12 horas por revisiones antifraude. El efectivo, en cambio, pasa por un procesador que consolida órdenes, contrata a un mensajero o a una red de sucursales, y solo entonces libera el pago.
Los tres tramos del retiro en efectivo
Desglosando las 81.4 horas promedio:
- Validación y cola interna: 5.1 horas
- Traslado al procesador y asignación de punto de pago: 19.7 horas
- Ventana de recolección del usuario: 56.6 horas
Ese último tramo es el más engañoso. El dinero ya está disponible en la sucursal, pero el usuario promedio tarda más de dos días en ir por él. El estudio solo contó como completado el retiro cuando había evidencia de cobro, no cuando el operador notificaba disponibilidad.
El efectivo sigue teniendo demanda
A pesar de la demora, el retiro en efectivo representó el 23.4% del volumen de solicitudes en los seis operadores analizados, y el 31.2% del valor total retirado. La concentración es clara: usuarios de 45 años o más y residentes de estados sin buena penetración bancaria.
En zonas como Oaxaca, Chiapas y Guerrero, el efectivo superó el 40% de las solicitudes. En Nuevo León y CDMX, no llegó al 15%.
Hay además un factor de límite. Cinco de los seis operadores imponen un tope de 15,000 pesos por transacción en efectivo, frente a los 50,000 o más que permiten por SPEI. Eso obliga a retiros fraccionados, cada uno con su propia cola de validación.
Lo que no se está midiendo
Los operadores reportan a la autoridad el tiempo de procesamiento interno, no el tiempo hasta el cobro efectivo. Es una métrica que suena bien en un reporte trimestral y que no refleja la experiencia real.
La Comisión Nacional Bancaria y de Valores no regula estos flujos porque no pasan por el sistema financiero formal en su tramo final. El dinero sale del operador como pago a un proveedor, y el proveedor lo entrega en efectivo. Ahí termina la trazabilidad.
Queda una pregunta incómoda: si el SPEI es más rápido, más barato de operar y deja rastro, ¿por qué seis operadores con licencia mantienen el efectivo como opción principal para un segmento que no puede usar otra cosa? La respuesta corta es que ese segmento no tiene cuenta bancaria. La larga implica decidir si la inclusión financiera se resuelve con tres días de espera o con algo distinto.